Con el tiempo entendí que hay dos maneras muy distintas de crecer.
Potenciar a otros o potenciar únicamente la propia imagen.
Mostrar el trabajo de un equipo o mostrar solo lo que uno hace.
Validar el esfuerzo de los demás o buscar permanentemente la validación personal.
Elegir la primera opción no siempre trae reconocimiento.
A veces, incluso, quienes ayudaste a crecer terminan alejándose o creyendo que llegaron solos.
Pero eso no cambia el valor de haber elegido construir personas antes que construir protagonismo.
Al final, el liderazgo no se mide por cuánto brillamos nosotros, sino por la luz que dejamos en los demas.
MRosa Coaching & Liderazgo